miércoles, 8 de septiembre de 2010

Un Dios posible

(Por Cosmos02)

"Le dice el papá hipopótamo a su hijo hipopotamito: “… y así fue, hijo mío, Dios nos hizo a su imagen y semejanza”.

Debo haber escuchado ese chiste por primera vez cuando tenía unos 15 o 16 años. Recuerdo bien que me lo contaron cuando estaba yo en el Colegio de Ciencias y Humanidades. Aunque obviamente no pasó de darme risa, sin percatarme de la agudeza del planteamiento.

Por donde se le vea, la idea de un Dios personal, con rostro, tronco, brazos y piernas humanos –y hombre, además- es tan absurda como el hecho de que se dedica a arreglarle, o fastidiarle, según el caso, la vida a cada uno de nosotros. Resulta que es un Dios que le gusta que le rueguen con fruición. Él, en contrapartida y según su santo capricho, cura enfermedades, salva de accidentes, pone novias, ahuyenta envidias, arrima dinero, consigue trabajo, reconcilia matrimonios, quita vicios y cuanta circunstancia que unos 1,000 millones de cristianos pueden llegar a plantearle en todo el mundo. Como se trata de una tarea ardua, cuenta con un ejército de santos y vírgenes , muchos de ellos muy milagrosos, que escuchan y atienden, más o menos con cierta independencia respecto al jefe principal, peticiones de muy diversos tipo de sus fieles. A eso agréguenle los agentes milagrosos de nuevo cuño, como la Santa Muerte cuya fuente de seguidores son los mismos cristianos.

Sin embargo, curiosamente, y a pesar de ese poder transformador de la realidad, ninguno, incluido Dios mismo, parece tener capacidad de intromisión alguna en la economía, por lo que el milagro de que baje el dólar frente al peso no es una petición plausible. Mucho menos puede modificar la inflación, el volumen de remesas de los migrantes o el precio del barril de petróleo. Tampoco parece muy interesado en los casos de violencia, ni en las guerras, en el hambre, los desastres naturales, ni en mover un dedo en casos de fraude electoral o en iluminar las decisiones de la Suprema Corte de Justicia.

O sea, Dios puede conseguirle trabajo a alguien que se lo pida con suficiente devoción, pero no es capaz de modificar las tasas globales de desempleo.
No sé si Alá está en las mismas con sus tres mil millones de musulmanes alrededor del mundo.

A pesar de eso, la idea de un Dios antropomórfico es la que fundamentalmente prevalece en las principales religiones del mundo. Las consecuencias de ello son muchas, pero vayamos a la principal: permite la existencia de una clase sacerdotal que, monopolizando la interlocución con Dios, acumula un poder político y económico bastante terrenal, corrupta hasta el tuétano y fuente de muchas injusticias y sufrimientos. Por poner un ejemplo al vuelo más allá del clásico de la Inquisición: siempre he pensado que la historia y conducta personal del Obispo (¿obispo?) Onésimo Cepeda es la prueba fehaciente de que el tipo es un ateo consumado. Nadie que realmente crea en Dios y que, además, asuma su representación en el mundo, puede comportarse de ese modo sin un verdadero pánico por el castigo de Dios consecuente. Es decir, el tipo debe tener sus razones para estar tan relajado.
Hasta aquí, el asunto podría tener un punto final muy sencillo que haría innecesaria toda la argumentación anterior: Dios no existe.

De hecho, esta es mi posición personal desde hace muchos años. Pero, vaya, uno va poniéndose viejo y nunca falta la tentación de querer explorar un poco la otra posibilidad, la de pensar en qué circunstancias y de qué modo Dios es posible y hasta dónde podríamos tener que ver con él.

Dice Einstein, con toda la autoridad que ese apellido tiene, que la religión sin ciencia es ciega y la ciencia sin religión coja. Que la existencia de un orden mayor en el universo, comprensible en alguna medida al entendimiento humano es para él, sólo en ese sentido, la fuente de su sentido religioso.

Un Dios situado en los confines de lo que nos es incomprensible es, desgraciadamente, un Dios demasiado lejos de nosotros, pero en un sentido einsteniano, un Dios necesario que, además, no está dispuesto a jugar a los dados. Alguien (o algo) preocupado en el diseño de estrategias para darle viabilidad al universo una vez que lo comience a amenazar la entropía o, como dicen otras teorías, la contracción a su huevo original, sería un Dios más interesante e inconmensurablemente mayor. Más aún si su intervención está circunscrita estrictamente a las leyes de la naturaleza que él mismo ha dictado (y aún en proceso de descubrimiento humano), las cuales, hasta donde sabemos al día de hoy, son inviolables. La física del universo como código de comportamiento divino.
La comunicación con un Dios así sería imposible. Sería millones de veces más infructuoso que gritar al cielo para comunicarle algo a un astronauta de la Estación Espacial Internacional. Y un mensaje de él sería como transmitir un mensaje de televisión dirigido a las cucarachas para conminarlas a controlar su crecimiento demográfico. Así que, para efectos prácticos, dicho Dios no existe para influir en nuestras vidas y tampoco nos ofrece la continuación de éstas después de la muerte. Ni qué decir que el concepto de pecado y muchísimos preceptos religiosos resultan también irrelevantes.

En realidad, no se mucho de religiones, pero entiendo que algunas de ellas no plantean la existencia de un Dios personal pendiente de nuestras peticiones. En cambio, como los budistas, proponen que la religiosidad debe ser un proceso íntimo de integración con el todo para su entendimiento y para consolidar nuestra paz interior, dándole a nuestra vida un código de conducta que mejoraría la interrelación humana por convicción propia y no por amenaza de castigo divino. Un sentido religioso de este tipo puede colmar esa necesidad humana, pero teniendo en el fondo un Dios que si bien no nos resuelve nada, dejándonos además completamente responsables de nuestros actos, también resulta en un Dios inocuo que no sirve de pretexto para los horrores de los gobiernos y fanáticos que, en su nombre, persiguen sus humanos intereses, como refiere Saramago en su “Factor Dios”. Un Dios así no pondría requisitos de fe ciega y se complacería de algún modo por cada éxito de la ciencia, pues sería un éxito que nos acerca a él. Claro, si es que alguna vez llegara a enterarse.

Ese es para mí el único Dios posible".

9 comentarios:

El Agus dijo...

Y justo ahora Stephen Hawking explica, en su nuevo libro "El gran diseño", que Dios no creó el Universo y, por ende, Dios tampoco existe. Habrá que leerlo Bro, aunque tu servilleta seguro no va a entender nada.

Saludotes

Jaime Rivera dijo...

Tengo un comentario muy largo, así que te lo dejo en dos partes:

Yo no soy fan de la iglesia católica, especialmente por su posición con respecto a minorías como la gente divorciada, las madres solteras, los que viven en concubinato, los métodos anticonceptivos y el considerar a la homosexualidad un pecado. Pero más allá de ello, puedo decirte con seguridad (porque mis papás son amigos de muchos sacerdotes católicos y he tenido oportunidad de hablar de muchos temas con ellos) que la iglesia católica no tiene esa visión de Dios que estás planteando.

De hecho, la iglesia católica es increíblemente progresista en temas de la ciencia. El Vaticano auspicia innumerables proyectos de investigación serios. A muchos les sorprende incluso saber que desde hace varios años la iglesia católica ya planteó la posibilidad de que exista vida extraterrestre como algo plausible. O sea, imagínate nada más el salto que implica esto. Pasaron de ver al hombre como el centro del universo a saber que somos parte de un sistema mucho más complejo.

Al contrario de lo que muchos piensan, la iglesia católica no toma la Biblia literalmente.Libros como el Génesis y el Apocalipsis son interpretados dentro de la iglesia católica como meras alegorías que hacen referencia a mitos de su tiempo que se transmitieron por tradición oral (el Génesis) o escritos políticos que hablan en lenguaje figurado de los líderes opresores de su época (el Apocalipsis).

Si te sientas a hablar con un sacerdote católico, te podrá decir (estoy seguro) que la iglesia católica no ve a Dios como un ser de carne y hueso y que la expresión ¨a su imagen y semejanza¨ significa en realidad que los seres humanos tenemos el potencial para aspirar a la perfección. Dios, al modo de ver de la iglesia, es un ser omnipotente y omnipresente que no puede ser confinado a una forma física. Si algún sacerdote católico defendiera la posición que tú le achacas a la iglesia, no lo formaron bien en el seminario.

Al parecer lo que atacas es la visión que la gente piensa que tiene la iglesia. Lo que todo mundo da por hecho que la iglesia enseña sin que así sea realmente.

Jaime Rivera dijo...

continúa...

Por ejemplo, la confesión. Se supone que el arrepentirse de los pecados es suficiente para ser perdonado. No es necesario ir a ver al sacerdote para recibir el perdón. Claro que estoy pintando esto muy limitadamente, pero ese es el concepto a grandes rasgos. Técnicamente las confesiones se hicieron para que la gente pueda sentir psicológicamente la liberación del peso que representa el saber que pecaron. No es lo mismo pecar, arrepentirse genuinamente y esperar que Dios mágicamente lo perdone a uno, sin poder ver ningún signo fehaciente de que el perdón ha llegado. En cambio, si uno peca y se arrepiente y va a confesarse y el padre le pone a uno la mano sobre la cabeza y te dice que te absuelve, el efecto psicológico que ello tiene es increíblemente fuerte. La sensación de pureza después de una confesión honesta y de corazón es increíble. Pero en fin, el punto es que desde el punto de vista teológico, si tú realmente te arrepientes de tus pecados, Dios te perdona vayas o no vayas a hablar con un sacerdote, y punto.

Entonces... de que la iglesia tiene mucho que mejorar, claro que sí. Totalmente de acuerdo contigo. Pero creo que lo que mencionas no es lo más importante. De hecho veo muy buenos puntos en tu texto, pero muy dispersos y sin buenas bases. Tienes mucho material que puede ser muy interesante si te documentas un poco y haces una crítica más aguzada.

O en menos palabras: me uno a los garrotazos en contra de la iglesia católica como una institución arcaica plagada de seres humanos con errores que hacen que por uno paguen miles, y con algunas ideas que se quedaron en el siglo pasado. Eso sí lo reprocho. Pero lo que dices... no sé, creo que cualquier seminarista te podría hacer ver que muchos de los puntos que mencionas en tu crítica no tienen bases, o tienen bases en ideas preconcebidas de lo que la gente piensa que la iglesia dice, pero que no es realmente lo que la iglesia abandera.

Perdón por el comentario tan largo, pero este tipo de temas me apasionan. Te lo voy a poner de otra manera. Para mí es como si fuera por la calle y viera que estuvieran apedreando a un ladrón mientras le gritan ¨violador¨ y yo saliera a decir... ¨no, no, no. Momento. Sí, apedréenlo, pero no por violador sino por ladrón¨. Algo así es mi punto.

Jaime Rivera dijo...

Y sobre si Dios existe o no... la verdad no sé, pero hace tiempo un amigo me decía... ¨wey, no mames. Si no hay Dios, pues qué chido, ¿no?, pero ¿y si sí?¨

Imaginemos a un hombre que vive su vida sin preocuparse por lo que es bueno o malo y muere. En el caso de que Dios no exista, es punto final y sanseacabó. Pero si Dios sí existe, ya se jodió, porque mínimo al purgatorio se va a expiar sus pecados por un rato, dependiendo del grado de maldad de lo que hizo, porque si fue muy malo y no se arrepiente puede estar condenado al infierno...

Yo vivo mi vida en términos prácticos. No pensando en Dios ni en cielo ni en infierno. Pienso en el karma y en la energía que proyecto. A fin de cuentas, no pecar nos conviene a todos. Seguir el ¨buen camino¨ es un consejo moral que a nadie le va mal.

Ya en cuestiones específicas, decidir qué es pecado y qué no lo es, ya eso es otro rollo... pero creo que todos sabemos en el fondo de nuestro corazón lo que es intrínsecamente bueno y lo que no. Esa es mi guía. Y ya, si hay Dios, pues chido, y si no, pues también, porque estoy contento con mi manera de actuar con los demás.

Muchas gracias por ponerme a pensar tanto. Hacía tiempo que no dejaba un comentario así en ningún espacio.

cosmos02 dijo...

Estimado Jaime:

Muuuchas gracias por tomarte la molestia de comentar este post, se te agradece de verdad.
Respecto a la iglesia católica te puedo decir que, en efecto, tienen un observatorio astrónomico y que hay muchos sacerdotes progresistas. Hay también muchos sacerdotes que hacen un verdadero apostolado de su vida defendiendo los derechos humanos, asistiendo migrantes, jugándose la vida con refugiados, combatiendo el hambre, consolando enfermos, etcétera. Entre los curas hay tipos magníficos que, por amor a Dios, viven repartiendo el bien por el mundo. Pero sostengo lo mismo: la iglesia como institución es retrógrada y corrupta y suele ponerse sin escrúpulos al servicio del poder en turno en función de su muy particular y monetario interés. Los ejemplos sobran y atacar con ellos a la iglesia es tan fácil como patear un borracho. Por otra parte, si nos atenemos a las imágenes que hay en todas las iglesias, todas, la iglesia promueve de manera masiva y sistemática la idea de un Dios antropomórfico como tal, sin los matices conceptuales que la conversación con un sacerdote inteligente te puede dar, por muy condescendiente que sea con la ciencia (que, por cierto, no ha avanzado gracias a la iglesia, si no inclusive a pesar de ella).

Pero el punto aquí no es la iglesia católica, que al final no me refiero sólo a ella en lo particular, si no al hecho de que debemos regir nuestra vida de acuerdo a un código de ética elegido y practicado concientemente por nosotros y no asumido para evitar el infierno. Que Dios, el que sea, no es responsable de nuestros actos, ni juez de los mismos, y que somos nosotros, sólo nosotros, quienes tenemos que asumir sus consecuencias.
Eso es lo verdaderamente arduo para la mayoría.

Saludos.

cosmos02 dijo...

Bro:

Se supone, por lo que se de Stephen Hawking, que no hace afirmaciones sin tener sólidos fundamentos matemáticos.
Fíjate que, con todo, su "Breve historia del tiempo", no es tan difícil de comprender. Digo, hace años ya que lo leí y no recuerdo del todo sus argumentaciones sobre el Universo, pero deja lo releo para luego reseñarlo en este tianguis.

Un abrazo.

Jaime Rivera dijo...

Me encanta opinar en este espacio. Es de los pocos blogs donde todavía se puede tener diálogos constructivos. Gracias por tu respuesta tan inteligente, que me ayuda a ver que tu punto de vista es más matizado de lo que me pareció en un principio. Un placer intercambiar puntos de vista con gente civilizada.

cosmos02 dijo...

Y a nosotros nos encanta que opines, de verdad. Ojalá más personas lo hicieran.

Recibe un saludo cordial.

Valeria dijo...

Hace más de un mes de sus comentarios sobre Dios. Yo estaba en la novela La contraseña... bajé más y llegué al articulo sobre Dios y sus comentarios. Me animo a escribir porque debo decirles, no puedo ocultarlo, que en verdad se están perdiendo de experiencias muy bellas y enriqueceddoras. No es tan complicado, pero sí difícil para nuestro orgullo, que el nombre del Dios verdadero se llama Jehová, y que lo único que nos pide es que reconozcamos que somos pecadores y necesitamos su perdón. Sólo así, si se lo pedimos, su Espíritu Santo vive en nosotros y nos ama, nos enseña a amar verdaderamente, nos guía en vida y nos da la esperanza de la vida eterna. Es la verdad que yo he constatado y la comparto porque no puedo dejar de hacerlo. En la Biblia está todo dicho y en la vida diaria Dios vive en mi.Un abrazo.